4o. Dom Ord Ciclo A (Id=110)
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Sálvanos, Señor Dios nuestro; reúnenos de entre los pueblos;
daremos gracias a tu santo nombre, y alabarte será nuestra gloria.
Salvos nos fac,
Domine Deus noster, et
congrega nos de nationibus, ut
confiteamur nómini sancto tuo, et gloriemur in laude tua
Oración Colecta
Oremos:
Señor, concédenos amarte con todo el corazón y que nuestro amor se extienda
también a todas las criaturas.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.
Oración de los Fieles
Celebrante:
Oremos, hermanos y hermanas, a Dios Padre todopoderoso en cuyas manos está el
destino del universo, y pidámosle confiadamente que escuche las oraciones de su
pueblo:
A cada petición respondemos:
Escucha a tu pueblo suplicante, Señor.
Por
Escucha a tu pueblo suplicante, Señor.
Por los que gobiernan las naciones, para que trabajen con
interés y constancia por la paz y el bienestar de sus ciudadanos, a fin de que
reine entre los pueblos la justicia y la paz, roguemos al Señor.
Escucha a tu pueblo suplicante, Señor.
Por los enfermos, los encarcelados y por todos los que
sufren, para que Dios, Padre de misericordia, venga en auxilio de sus males,
roguemos al Señor.
Escucha a tu pueblo suplicante, Señor.
Por todos los que estamos aquí reunidos, para que el Señor
nos conceda perseverar en la fe y progresar en el mutuo amor, roguemos al Señor.
Escucha a tu pueblo suplicante, Señor.
Celebrante:
Dios nuestro,que has prometido a los pobres y
humildes la felicidad del reino eterno, escucha nuestras oraciones y no
permitas que tus fieles se dejen seducir por los engaños del mundo, antes bien,
a semejanza de los humildes del Evangelio, sigan con fidelidad a su esposo y
Señor y experimenten así a fuerza de su Espíritu.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Presentamos,
Señor, estas ofrendas en tu altar como signo de nuestra servidumbre; concédenos
que, al ser aceptadas por ti, se conviertan para tu pueblo en sacramento de
vida y redención.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Haz brillar tu rostro sobre tu siervo, sálvame por tu
misericordia, Señor, que no me avergüence de haberte invocado.
Illúmina fáciem tuam
super servum tuum, et salvum me fac
in tua misericórdia. Dómine, non confúndar, quóniam invocávi te.
Oración después de la Comunión
Oremos:
Reanimados por estos dones de nuestra salvación, te suplicamos, Señor, que el
pan de vida eterna nos haga crecer continuamente en la fe verdadera.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.